Sombras que seducen más que la verdad*

Por José Mariano Álvarez

Caminando la oscura pasarela de una fría noche, en el otoño de mis abriles, observaba la sombra que proyectaba un cuerpo que deambulaba taciturno por álgidos vericuetos. Cuando de repente, se me esclareció que esa sombra, esa forma bidimensional que venía observando, era tan solo el contorno superficial del cuerpo tridimensional que venía caminando. La sombra se desplazaba con gracia, y hasta era agradable verla andar, pero al fin y al cabo simplemente era una sombra, una forma, una proyección, que solo mostraba el contorno superficial de lo que Es, y no me revelaba más que eso. Fue fácil desalienarse de esa sombra. Rápidamente uno se da cuenta de que esa sombra es una ilusión. Pero ese cuerpo… esa forma tridimensional, voluminosa, que deambulaba por el camino, ¿No sería acaso una proyección perteneciente a una forma cuatridimensional? ¿No sería una sombra y en efecto una ilusión también? Y de ser así, si uno se quedase observando, alienado a la forma tridimensional de eso que Es, ¿No estaría uno perdiéndose en el contorno superficial de esa forma cuatridimensional? ¡Qué en efecto es su sombra!, una sombra ya no bidimensional sino tridimensional, y voluminosa. A su vez, ¿esta forma cuatridimensional podría ser acaso la sombra proyectada por una forma pentadimensional? ¡Y así sucesivamente! Una dimensión conteniendo a otra, y esta otra a otras, sombras conteniendo sombras, ilusiones conteniendo ilusiones. Como un multiverso que contiene sub-universos. Pero algo me quedaba claro, y era que si existe una sombra existe una luz que la proyecta. Y así como detrás de cada sombra bidimensional existe un cuerpo tridimensional, detrás de cada ‘cuerpo’ tridimensional existe una forma cuatridimensional que lo contiene, podría llamarla ‘historia’ (en un eje de coordenada ‘temporal’, dicho así de paso como para definir algún parámetro dimensional de esta cuarta dimensión), y detrás de cada historia existe una decisión (donde cada decisión es una coordenada pentadimensional que determina una historia), y detrás de cada decisión existe una opción (siendo las opciones coordenadas hexadimensionales que determinan una decisión), y detrás de cada opción existe una intensión (en un plano de intenciones), y detrás de cada intensión existe una idea (en un plano de ideas), y detrás de cada idea existe un sueño (en un plano de sueños), y detrás de cada sueño existe lo sutil, esa luz, el origen de todas las sombras subsiguientes.
Seguía caminando y las sombras se iban disipando, pero cual cabeza de hidra, a cada paso una nueva sombra, a cada sombra un nuevo interrogante: ¿Hasta dónde vemos? ¿Hasta dónde queremos ver?¿Cómo percibimos la realidad? ¿Qué es lo que vemos cuando vemos? ¿Con qué dimensiones nos terminamos conformando? ¿Cuáles son las sombras con las que nos terminamos quedando que nos seduce más que la verdad? Cómo deberíamos observar para empezar a ver más allá de las sombras, más allá de las formas, más allá de las historias, más allá de las decisiones, más allá de las opciones, más allá de las intensiones, más allá de las ideas, más allá de los sueños, y ver lo sutil… la luz en cada sombra.

* Finalista del concurso literario GUKA a la narrativa y la poesía auspiciado por la Biblioteca Nacional

Más Información

  • José es artista y estudiante del Profesorado Universitario de Matemática de la UNGS (Universidad Nacional de General Sarmiento). Vive en Manuel Alberti, partido del Pilar, Bs. As.

Print Friendly, PDF & Email