San Fernando alla Italiana

Por Gisele Porcel de Peralta

En la ciudad de San Fernando, muy cerca del río y de la cancha de Tigre, hay un pequeño espacio que difunde el arte audiovisual pero especialmente difunde el encuentro colectivo, el grupo Ernesto Esteban Etchenique.

En el pequeño y cálido teatro Martín Fierro de la localidad de Victoria se enciende la magia del cine italiano el primer domingo de cada mes. Allí, un colectivo de militantes del séptimo arte se organiza desde el año 2009 para brindar un momento de disfrute e intercambio de opiniones y experiencias a través de clásicos de todos los tiempos.
Todo comenzó viendo películas, así de simple. Agustín, Guido y Tito son tres amigos que se juntaban en una casa a ver cine, se preguntaron cómo sería hacer un ciclo donde se emitan películas, poder compartirlas con el resto de la gente, generar un espacio de reflexión, disfrutar, brindar algo mágico como el cine, en un lugar lejos de las exigencias comerciales, siempre en la búsqueda de mantener el encuentro en el barrio, con el cine como excusa. Buscaron un espacio para proyectar las películas, (que en ese momento no eran sólo italianas sino también de otras nacionalidades) encontraron un lugar en el Teatro LyF (Luz y Fuerza) de Martínez, tenían proyector y pantalla prestados, así comenzaron a rodar el ciclo de cine-debate Ernesto Esteban Etchenique, “en homenaje a un personaje de Fontanarrosa”, según cuenta Tito (porque también este grupo de amigos compartían, además de la pasión por el cine la admiración hacia el eterno humorista gráfico rosarino Roberto “El Negro” Fontanarrosa).
Al principio, la elección de las películas en el LyF se daba en forma aleatoria: no existía el criterio concreto de la elección, sino que se elegían películas “que estaban buenas” y que al grupo le parecía que podían generar un debate interesante. Ahora tenían proyector, que con mucho esfuerzo pudieron comprar. Empanadas y otras comidas caseras se repartían de mano en mano luego de la proyección y charla mediante, se degustaban delicias por igual: las comidas junto a los intercambios de opinión, el disfrute de la película, el comentario gastronómico mezclado con el recuerdo de alguna escena en particular.
Los espacios se ampliaron, la sala del Martín Fierro estaba expectante por albergar un corto de algún director o directora y un clásico largometraje italiano. Fue entonces cuando apareció en escena el actor y director de teatro Juan Merello Coga, fundador del Fierro y maestro en el mismo. Desde hace un tiempo Juan dirige el grupo de teatro del Círculo Ítalo Argentino Raíces Sardas (Cerdeña es una bella isla al sur de Italia) de San Isidro, el grupo ensaya en el teatro Martín Fierro, por eso la idea de hacer cine italiano como homenaje al país europeo y su cultura, especialmente a los inmigrantes y descendientes que de allí vinieron, se asentaron en San Fernando, tan cerca del río, testigo clave de sus andanzas y experiencias artísticas.
El colectivo funciona en tres partes: por un lado, desde lo práctico que son los elementos técnicos del cine como el proyector y la pantalla, por otro lado, desde la coordinación de horarios, la organización del espacio, lo que se va a degustar como el café y las facturas, ya que la función es a las 19 horas y porque el arte da hambre, vio?. En tercer lugar, el teatro, que funciona como espacio físico donde se proyectan las películas, es decir, donde efectivamente funciona el ciclo de cine–debate italiano, donde el domingo 7 de junio pude presenciar La Strada, una película del año 1954 “producida por Dino De Laurentis y Carlo Ponti, dirigida por Federico Fellini y con Anthony Quinn y Giuletta Massina, esposa de Fellini, como actores principales. Es un ejemplo clásico del período neorrealista del director y la película que le otorgaría un sólido prestigio internacional…” según reza el cartel en la entrada del teatro, para que el/la espectador/a sepa qué va a ver, de qué se trata y por qué no, busque información acerca del largometraje, del director, etcétera; en pocas palabras, la idea es generar un interés, cierta curiosidad, más allá del mero hecho de ir a ver una película por puro entretenimiento, porque E.E. Etchenique busca generar un encuentro de charla, debate y reflexión, algunos son muy jóvenes y otros pintan canas, pero la pasión es la misma.
La elección de las películas (siempre subtituladas) se basa en la combinación de lo contemporáneo con lo clásico, porque lo que se busca es llegar a edades diversas, desde los más jóvenes hasta los mayores. Los consagrados del cine italiano tienen un lugar preponderante, son las estrellas del ciclo Fellini, Visconti, Passollini, porque el colectivo entiende que son clásicos siempre vistos pero que nunca está de más volver a ellos, siempre para generar un encuentro.
Mate por medio Tito hace hincapié en la diferencia de mirar una película en soledad que mirarla en conjunto. Dice que al ver cine en grupo se puede debatir, charlar, escuchar al otro/a que nos muestra algo en que no reparamos, insiste en que sólo en espacios como este puede darse algo así: “Cuando uno ve una película en soledad, simplemente ve la película, termina y pasa… la mira de una manera muy sujeto a su individualidad, sin embargo cuando sucede algo como esta recepción colectiva y si luego sucede un espacio de reflexión sobre lo que generó la película (más allá de si te gustó o no), de golpe te encontrás con alguien que vio algo que vos no habías visto… En estos espacios pasa esto, uno baja su ego para poder compartir otras miradas”. Tito habla de la recepción de la película, ya que considera que “lo más rico del espacio es ver algo y poder compartir con personas que no conocés, que no piensan como vos”.
Las personas del Círculo Ítalo Argentino Raíces Sardas son las encargadas de la merienda: el café, las masitas… Ana María Ruiu forma parte de esta organización y cuenta también que los cortometrajes suelen tener una trama parecida a lo que se va a ver en la película italiana, aunque muchas veces los films son contemporáneos es decir, un cine de nuestros tiempos, luego de los años 70.
Ana es actriz y dice que todo comenzó con un comentario de Juan, director del grupo: “la propuesta nos pareció interesante, el hecho de combinar los tres pilares, el Círculo, el teatro y el grupo Etchenique. Así surgió este ciclo, muy ameno y sencillo, aparte aprendemos mucho y es una manera de difundir la cultura italiana”.
La próxima función (entrada libre, salida a la gorra) será el domingo 2/8 en el habitual horario de las 19 horas y se proyectará Senso, de Luchino Visconti, melodrama del año 1954, una adaptación de la novela homónima de Camilo Boito, con Alida Valli y Farley Granger.

Otro cine

Caño Dorado, película argentina dirigida por Eduardo Pinto que fue proyectada en la calle a principio de año “para que sea visible para el barrio” con la presencia del director. Según cuentan, la charla fue muy enriquecedora no sólo por estar el director presente sino por la experiencia de que sea en la calle, para todo el barrio y para todos/as los/as que pasaran por allí. A principios del año que viene se proyectarán otras películas, de otras partes del mundo, siempre en la calle.
A fin de año hacen “Cine a la carta”, que es la posibilidad de elegir-fuera del ciclo de cine italiano- para los/las espectadores/as: “Yo quiero ver esto, yo quiero ver lo otro… “, a partir de las propuestas que surgieron durante el ciclo se muestran cinco trailers y se vota qué es lo que se va a mirar, es decir se decide en conjunto para que resulte más participativo.

Más información

https://www.facebook.com/teatro.martinfierro

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