Que las hay las hay: mujeres en el metal

Por Paula Perrone | Foto: ew.com

Cuando pensamos en el Heavy metal no solo pensamos en el sonido de guitarras distorsionadas, baterías de doble pedal y bajos con sonido fuerte y denso, pensamos también en el color negro, la rudeza, la fuerza y la agresión. Características que se asocian al hombre y la masculinidad. ¿Cómo se incorpora en este mundo la mujer? Para dar respuesta a este y otros interrogantes contactamos a Noelia Adamo que investigó sobre “Mujeres y Heavy Metal” como colaboradora en el Grupo de Investigación Interdisciplinario sobre Heavy Metal Argentino (GIIHMA).

El metal ha sido, y en muchos aspectos es, un territorio masculino. Hay pocas mujeres en los escenarios del rock pesado y los grupos compuestos por mujeres parecen ser todavía algo exótico o poco frecuente. Desde sus orígenes el metal se plantea como una música por y para hombres de la clase obrera. La cultura ha ido construyendo una imagen de esos hombres: como rudos, fuertes, contestatarios, agresivos, decididos. Estas características estereotipadas se imprimen también en la propuesta musical.  ¿Es la imagen estereotipada que propone el heavy metal la que desaloja de este terreno a la mujer? ¿Cómo es la introducción del género femenino en este mundo de mayoría masculina?

Noelia: Son muchos los factores que hacen de la irrupción femenina en los escenarios del metal, un fenómeno tardío dentro de la historia de la escena. Si bien por un lado el estereotipo existe, no creo que actualmente sea la única causa de este fenómeno. Por un lado, desde sus inicios las mujeres han estado vinculadas al metal desde otros roles menos visibles que el escenario, como prensa, mánagers, fotógrafas, periodistas, fans, etc., y cada vez adquieren mayor protagonismo en estos roles más invisibles. Por otro lado, es verdad que la agresividad que caracteriza al estilo hizo que las mujeres tarden en llegar, ya sea porque no se animaban a asistir a conciertos o porque tocar un instrumento no encajaba con los roles tradicionales de la mujer más vinculados al ámbito privado familiar. También se dieron una serie de cuestiones de mercado que hicieron que el metal más melódico se difunda masivamente, como en los ‘80s las rock ballads, alcanzando de esta manera un público masivo y femenino. Además, las bandas planteaban otras cuestiones, desde una estética hipersexualizada fueron acompañando la liberación sexual femenina de los ochenta, el glam se presenta como nicho de mercado para atraer al público femenino hacia este género.  Por otro lado, ya por los noventa y cercanos al nuevo milenio, la masividad alcanzada por bandas como Nightwish y otras del estilo, con cantantes femeninas, sirvieron como modelo para que más mujeres se vayan animando a subirse a los escenarios, y su presencia deje de ser un hecho anómalo dentro del metal.

En muchas otras manifestaciones artísticas, como en las artes visuales o la poesía las mujeres aparecen como las musas, son privilegiadamente elegidas por sobre otros temas para ser representadas. También aparecen así en la música. ¿Cómo son estas representaciones en el heavy?

Noelia: Bueno, esto siempre existió, desde la virgen a la prostituta, en tanto extremos de figuras positivas y negativas, están presentes en el metal. No obstante, estas representaciones son, siguiendo a Simone de Beauvoir, miradas masculinas sobre el rol de la mujer, cómo el hombre tradicionalmente ha necesitado hacer encajar al otro que se le enfrenta de una manera asimilable, y esa asimilación es siempre reduciendo a ese otro a un objeto, sea de adoración o de desprecio. Nunca un sujeto, nunca un igual. Asimismo, también existen personificaciones femeninas de fenómenos religiosos, sociales, etc., generalmente del orden de “la maldad”. Aquello que el varón no puede asimilar, lo convierte en un objeto extraño, perverso, muchas veces mítico, como hadas o brujas. De cualquier forma, esto es a grandes rasgos; tal vez hilando más fino, podemos encontrar representaciones que exaltan la figura de la mujer libre, fuera de las instituciones tradicionales, que tiene sexo porque ella quiere y con quien quiere, lo cual es un paso hacia otras representaciones.

El público metalero es calificado desde el imaginario social como el de “los chicos malos” ¿cómo se integra la mujer como público?  

Noelia: No es más que un prejuicio. Quien sostiene eso no ha asistido a un concierto de metal. De hecho, para quienes nos movemos en el ambiente la primera palabra que nos surge a la hora de hablar de la escena es “hermandad”. El ambiente metalero es un ambiente, en general, de cuidado del otro, nadie te va a lastimar en un recital, a menos que sea en el pogo jaja. Una de las principales características de la escena es que cuando vas a un recital es que sabés que vas a salir viva, o vivo. No ocurre lo mismo lamentablemente en otros palos en nuestro país. La mujer como público se integra a este ámbito precisamente desde ahí, es un lugar en donde estar tranquila y bien, disfrutando de la música. Obviamente que puede existir, como en todos lados, algún desubicado, pero el mismo público se encargará de ubicarlo y de expulsarlo, pero jamás es la norma, la norma es pasar un buen momento todos juntos. Fíjate que pocas veces escuchas sobre casos de abuso en el público del metal. Hoy cada vez son más las mujeres asistiendo a recitales, hoy nos animamos a ir contra el canon de lo que es “música de/para minitas” para acercarnos a la autenticidad de lo que nos gusta.

Desde el fanatismo por una banda se incorpora el término groupie como exclusivamente femenino. Este expresión parece descalificar el gusto musical relacionándolo sólo por con una atracción por el artista. ¿Cuál es el origen de esta palabra? ¿El rol de la mujer como fan es funcional a una propuesta de venta de la industria musical?

Noelia: Tradicionalmente “groupie” es aquella chica que se acerca al músico con intenciones sexuales. O sea, la que se acuesta con la banda. No es lo mismo que la fan. La fan es fan de la música, la groupie es aquella que quiere intimidad con la banda o algunos de sus miembros. El término no creo que se incorpore desde el fanatismo por una banda, sí muchas veces se usa en términos despectivos para referirse a las fans que acompañan a una banda en todas sus fechas, por ejemplo, pero es menester hacer la aclaración, no toda fan es groupie. Con respecto a la industria, obviamente que sirve a la industria y a las bandas tener fans incondicionales, que consuman todos sus productos, ahora, si a la industria musical le interesa la identidad de género de sus consumidores, es otra discusión. No creo que en el metal esto suceda, creo que existen otro tipo de productos musicales que se lanzan al mercado teniendo en cuenta las identidades de género de los consumidores, como el pop, productos más enlatados, con otros circuitos de comercialización mucho más grandes y masivos, en donde hay estudios que apuntan directamente a los consumidores y desde ahí se lanzan las propuestas. En ese sentido, si bien hay bandas de metal que han logrado la masividad y que tienen muchos consumidores acérrimos, creo que en el pop se da más este fenómeno.

Hay lugar en los escenarios del Heavy metal para las mujeres pero ¿son bien recibidas por la crítica y la industria de la música o construyen una barrera más?

Noelia: Son muchas las cuestiones a atender en esta pregunta. Si nos referimos a la masividad, la crítica y la industria van a responder a aquello que venda, porque es un negocio, y como tal, la apuesta son las grandes bandas, que son las mismas que al inicio de la movida. (Black) Sabbath, (Iron) Maiden, (Deep) Purple, Judas (Priest), Kiss y alguna que otra más nueva, son las mismas que llenan estadios en todos lados, venden y son vendidas. No todas las bandas acceden a este circuito, y esto tiene que ver con una cuestión estrictamente de mercado. Los medios grandes no dan manija a bandas nuevas, y el fenómeno de las bandas con integrantes femeninas es relativamente nuevo, por más que ya tenga como veinte años. Después están los mercados locales, que funcionan a nivel local y las diferentes industrias y circuitos específicos. Por ejemplo, en Europa muchas bandas con mujeres han alcanzado la masividad, además de una manera de mover la música que abre espacios a las novedades. Pero bueno, nunca a nivel Kiss. Por suerte hoy las redes permiten diversificar para el metal los canales de difusión. A nivel local, en nuestro país, el metal tiene poca o escasa difusión en los medios, entonces es por las redes donde las bandas se dan a conocer, y el boca a boca. No obstante, los conciertos de metal internacional son muy convocantes. Específicamente, las bandas de mujeres hoy son relativamente bandas nuevas, se mueven en un circuito under, y como toda banda under tienen que sostener trabajos, vidas personales, y el compromiso con la banda, y muchas veces se hace cuesta arriba sostenerse en un proyecto. Además tienen que enfrentarse a varios prejuicios e impedimentos, los del orden del mercado, aquellos a los que toda banda nueva debe enfrentarse, y los del orden del género, aquellos específicos como “son minitas, no tienen fuerza para tocar metal”. Los del orden del mercado musical terminan invisibilizando a aquellos que son del orden del género, constituyendo así una barrera más difícil de sortear.  

El rock en sus amplias facetas y estilos es considerado como rebelde y contestatario culturalmente, reclama y critica diversos aspectos de lo social ¿por qué el metal no pretende derribar entonces las barreras sexistas?

Noelia: Porque como todo en nuestra sociedad, el metal no deja de ser producto del patriarcado. Hay espacios para la mujer, pero son ambivalentes. Como dije al principio, las mujeres están, pero no se las ve, pues sus espacios no son de exposición. Por un lado, al metal lo caracteriza un discurso más bien universalista de unión y crítica social-política, entonces tal vez aparece la cuestión de clase, sin calar en las identidades de género de los individuos. Hay ciertas poéticas que el metal desarrolla en función de sus varios estilos que son predominantes también, a la hora de componer música como esta. De cualquier manera, hay algunas bandas, pocas, más extremas, que están escribiendo sobre temática de género. Por otro, en cuanto a las mujeres sobre el escenario, es notorio que son doblemente evaluadas, por parámetros estéticos no sólo musicales, las mujeres tienen que tocar bien y ser bellas, en principio. La mirada patriarcal siempre está presente.  En mi opinión, un poco esperanzada, hay un movimiento hacia el empoderamiento de la mujer en el metal; una vez afianzadas en un lugar sin tantos cuestionamientos, se dará lugar al reclamo de género, pero bueno, para esto falta, porque todavía pensamos en términos de “las mujeres más sensuales del metal”. Cuando deje de ser un fenómeno que llame la atención el que haya mujeres haciendo música pesada, creo que ahí habrá lugar para que las poéticas viren hacia el reclamo de género.

Adamo Noelia es docente y administrativa. Reside en Capital Federal y estudia Filosofía y letras en la UBA.  La investigación sobre “Mujeres y Heavy Metal” se da en el marco de la colaboración con el Grupo de Investigación Interdisciplinario sobre Heavy Metal Argentino (GIIHMA). También colabora con revista Madhouse y revista La Bitácora.

Contacto: adamonoelia@gmail.com

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