Pop Chicha reflejo de la hibridación en la identidad peruana

Por Soledad Negri

Desde el desembarco de los españoles a las Américas, la cultura latinoamericana fue afectada para siempre. Ya las tradiciones precolombinas no eran dignas de ser seguidas, y comenzaron a ser reemplazadas por las costumbres hegemónicas del viejo mundo. Este suceso generó una hibridación en la cultura de sus habitantes que permitió la desvalorización de las raíces indígenas de sus propios pueblos.

Fernando Gutiérrez (alias Huanchaco) es un artista nacido en 1978 en la Ciudad de Lima. Pertenece a la nueva ola de artistas jóvenes peruanos que surgieron en estas últimas décadas. Pop Chicha(1) es el título que le otorga a una serie de óleos que relatan las no-aventuras del antihéroe local “Superchaco”. Es un estilo híbrido y mestizo, donde las técnicas tradicionales de la pintura, la fotografía, el video y la estética de cómics y novelas gráficas se fusionan para asumir los tópicos de una cultura popular peruana en movimiento.

Dentro de este cómic al óleo el artista se retrata a sí mismo con un traje color rojo, guantes, botas, capa azul y una H en su pecho. Un antihéroe que carece de superpoderes. “A diferencia del clásico héroe norteamericano, el héroe chicha no busca el orden social, sino transformarlo”, comenta Huanchaco. Lima es, en esta ficción, la Ciudad Caótica (antítesis de Ciudad Gótica) y el lugar donde se despliegan nuevos micromundos productos del mestizaje y de una estética inmigratoria. La informalidad, los espacios populares, la discriminación, la politiquería y el oportunismo tiñen la vida cotidiana de este lugar.

Esta serie retrata los problemas actuales de una capital que surge como respuesta restauradora a las fracturas identitarias dentro de una ciudad multiétnica y multicultural, rasgo característico de la posmodernidad. Ticio Escobar, establece que “las intersecciones producidas entre disciplinas diferentes resultaron decisivas para la reformulación del concepto de identidad”(2).

La productibilidad de las diferencias en las obras de Gutiérrez se observa en la reproducción irónica de la cultura peruana: diversa y llena de íconos del Imperio Inca, de imágenes religiosas, de signos de la inmigración asiática y de la cultura de consumo norteamericana. Elementos que forman la identidad de una cultura diversificada y de una nación periférica.

La globalización nos permite pensar en nuevas formas de fronteras permeables o lógicas regionales. Pero la demarcación de las identidades es el producto de la historia que expresa modos particulares de establecer diferencias culturales y económicas. Diferencias que caracterizan al occidentalismo y que movilizan a las representaciones estereotipadas de las sociedades no-occidentales, donde culturas poscoloniales luchan constantemente para minimizar esas diferencias etnocéntricas.

La obra de Huanchaco nos muestra cómo la irrupción de nuevas culturas se fusionan con tradiciones que se creían perdidas y abandonadas, como es el caso de las tradiciones del Imperio Inca, reflejadas en la gastronomía y la bebida (Inca Kola y la denominación de su estilo Pop Chicha) que consume Superchaco. De esta manera, al igual que los artistas modernos brasileños, este Pop Andino devora las nuevas corrientes traídas de las olas inmigratorias para generar un lenguaje artístico nuevo y renovador.


(1)Chicha: Bebida alcohólica en base a maíz fermentado desde las épocas prehispánicas.

(2)Escobar, Ticio, “La identidad en los tiempos globales”, en El arte fuera de sí. Asunción, Paraguay, CAV/ Museo del Barro, Fondec, Diciembre, 2004, pp. 62-63.

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