Menú del día: Puchero de Teatro

Por Carolina Do Pazo

Elaborar una comida rica, sabrosa y, si se puede, nutritiva con los elementos que se tienen en la heladera o alacena podría ser el fundamento de una clase de cocina; incluso, es una una vía para afrontar épocas poco fructíferas a la hora de llenar las panzas en una casa de clase media.

Pero hoy no vamos a hablar de cocina, hoy hablamos de teatro.

En esta oportunidad, Revista Brote entrevistó a Sebastián Ricci, Tomás Graziano y Adrián Gordillo -director, autor y actor de la obra Cajón Cerradoquienes forman parte de esta iniciativa llamada Teatro Puchero. Sebastián confesa que este proyecto surge a partir de una forma especial de concebir el teatro. Es así que aparece la imagen del puchero, ya que, al igual que la comida, este proyecto se hace con lo que hay, con los elementos reales del actor. El hecho de trabajar con lo que hay también se ve en la ropa de los actores, en la escenografía y en la puesta… es un revolver… así como hay que revolver en los orígenes en cuanto a lo creativo, en cuanto a la práctico también. La obra está compuesta por un grupo de actores no profesionales; incluso para mucho es la primera obra. “A veces se aprende mucho más del que no está formado institucionalmente ya que por atender cuestiones académicas se pierden cuestiones de origen”, relata el director de la obra.

La iniciativa de Teatro Puchero surge en el año 2011 en el contexto de las clases que el mismo Sebastian brinda en La Herrería Teatro. La primera obra de este proyecto, Cajón Cerrado, se concreta en Diciembre de 2012. Para realizarla se convocó a un autor externo al taller de La Herrería (Tomás Graziano) para trabajar en base a lo que ve. “Primero aparecieron los personajes, después el contexto y, por último, la historia… Esta historia se conformó en un devenir, es un proceso de resignifcación permanente”, confesa Tomás. “En la obra se entiende lo que se está disputando y de ahí surgen las caracterizaciones de los personajes. Todos los conflictos son resultado de productos de luchas materiales y concretas”. Fue Tomás quien ordenó los elementos que conforman al teatro (autor, actor, director) y los sistematizó para conformar la obra tal cual la vemos hoy, aunque en el medio hubo muchos cambios. Sebastián comparte con Tomás la opinión acerca de la resignifcacion de Cajón Cerrado y agrega “la obra es un proceso político, un proceso de lucha en la que muchas veces cuesta ceder…”

En el medio de la reflexión del proceso de producción de la obra se encuentra Adrián. Él es uno de los muchos actores que componen la obra, que le ponen el cuerpo a eso que se diagrama, se lucha y discute. Es hoy el representante de este conjunto de cuerpos humanos que dan vida a Cajón Cerrado. A pesar de que, en un principio, eso de actuar era un simple juego para él, confesa que el teatro le “abrió la cabeza” y se convirtió en esa manera de transmitir otra cosa que no es “la vida normal”. Él representa a un personaje clave en la obra, el cual, después de varios
conflictos, se queda con el poder de mando del lugar en disputa. 

Pero …¿de qué se trata la obra? Bueno, Cajón Cerrado transcurre en un pueblo que
se inunda y la única edifcación que queda a flote es una antigua herrería donde viven los sobrevivientes de dicha inundación. Este conjunto heterogéneo de personas dependen económicamente de una empresa que revende los pescados que ellos obtienen. Con la muerte del herrero, líder del grupo, empiezan las disputas por el manejo de ese espacio…

¿Y cómo sigue? Será cuestión de verla….

Print Friendly, PDF & Email