Manifestación de Murgas. La cultura no es un delito

Nota y fotos por Melina Franco

¨Las fiestas barriales no son delito¨. Este fue el grito, entre otros tantos, de las murgas del Noroeste. Acompañadas de vecinos, amigos, colegas y demás organizaciones barriales, las murgas tomaron protagonismo por la tarde del pasado 14 de marzo en la plaza principal de la localidad de San Miguel, llenando el espacio de color, música, bombos y baile por más de dos horas.

   La convocatoria se difundió a través de las redes sociales con la consigna «La cultura no se censura» tras varios intentos de desalojo que han sufrido diversos compañeros de las organizaciones de Muñiz. Se trata de un festival que organizan con mucho esfuerzo a lo largo de todo el año, para que niños, jóvenes y adultos encuentren un espacio libre y gratuito para festejar las fechas de carnaval. Durante años la Municipalidad de San Miguel autorizó el corte de las calles (a la altura de Sargento Cabral y José María Paz) para que se lleve a cabo dicho festival. Pero este año fue la excepción.  

El área de Cultura de la Municipalidad propuso a los integrantes de la murga, que esperaban la aprobación de este evento, que la organización y difusión del corso sea realizada desde el área de prensa de la delegación. La propuesta fue realizada de manera bastante poco informal, a través de un llamado telefónico a cargo del Secretario (quien se identificó como Juan Osorio) ¨Nuestras políticas no otorgan permiso para realizar corsos. Sin embargo, hay murgas que llevan adelante las fiestas, eso ya queda en ustedes y qué quieren hacer¨.  

Tras este mensaje por parte del Secretario y la “invitación” de participar en el festival oficial que proponía la Municipalidad en el barrio El colibri, los integrantes de las murgas decidieron desestimar dicha propuesta y llevar a cabo el festival barrial original ya que las familias del barrio de Muñiz, como todos los años, esperaban los corsos y muchos no podrían acercarse al otro barrio, por cuestiones de distancia, dinero y demás.

Fue así como no tardaron en llegar los inspectores a la fiesta de carnaval para intimidar a varios de los integrantes de la murga. Sin justificación alguna, los amenazaron con secuestrar el escenario, equipos, bombos, pertenencias personales y todo aquello que esté sobre la calle si no se acataban las órdenes de suspender la actividad. Con el fundamento de que el Municipio, al mando de Jaime Mendez intendente actual de la localidad, no permite que se realice festejo alguno sobre la vía pública, y mucho menos otorgaba permiso alguno para realizar los corsos. En ese momento realizaron un acta de constatación general y luego de dos horas regresaron al predio para multar de manera individual a Florencia Tolosa, una de las integrantes de la murga que desde un principio se dispuso a dialogar con el personal de la Municipalidad. Florencia es señalada en el acta como responsable de la organización del festival y multada en un acta de comercio, cuando en ningún momento se realizó la venta de productos de consumo, ni mucho menos de entrada alguna.

En la actualidad, Florencia debe presentarse al juez de faltas del Municipio a comparecer dicha ordenanza que estipula en uno de sus artículos lo siguiente: ¨No se dará permiso a los eventos que atente contra la moral y las buenas costumbres¨ (???)

Los festejos de ése sábado 11 de febrero se llevaron a cabo de todas maneras, pero al día siguiente decidieron suspender el festival ante la amenaza del personal del Municipio de utilizar fuerzas represivas que atentaban contra el bienestar de todos los presentes.

Lamentablemente aquí no concluyen los hechos negativos e intentos de censura de las autoridades. El fin de semana siguiente, en la plaza La Olla del barrio de Obligado, se realizó una fiesta barrial a cargo de varias murgas de la zona, entre ellas Los resakados del trueno. La misma tuvo que ser defendida por los mismos vecinos del barrio ante la llegada de ocho patrulleros y tres móviles de tránsito (sin placas, ni patentes debo aclarar) que exigían, una vez más, el desalojo de la plaza. Esta vez, el acta realizada por los inspectores fue para las organizaciones barriales presentes.

Ante todos estos hechos que mencionamos, las organizaciones barriales del municipio y alrededores, junto con las murgas de la zona, llevaron a cabo la manifestación mencionada en el comienzo de la nota  en contra de la censura de la cultura popular. El pedido es claro y simple, sin vueltas: que permitan realizar las fiestas barriales autogestivas, que puedan disponer de un lugar donde compartir con la gente las diversas expresiones culturales sin que eso sea un problema. Además de ello, que se respete la Ley nacional de carnavales, que avala los corsos y que pesa aún más que cualquier ordenanza del gobierno municipal de turno.

Actualmente en la localidad de San Miguel solo se permite la realización de eventos artísticos en ambientes donde muchas de estas familias no suelen concurrir, porque no tienen acceso o quizás no disponen de los medios para transportarse. La propuesta de estas organizaciones es acercar la actividad cultural a estas familias. Crear un punto de encuentro para que la música se adueñe de los corazones de todos, que el jugar, cantar y bailar nos  lleve a unirnos como hermanos sin importar penas, edad, ni clase social. Simplemente sentirse un poquito libres, como niños me atrevería a decir, porque no hay expresión más sincera que la cultura popular.

La cultura no es un delito, no es peligrosa….nos une, y por eso me pregunto ¿será eso lo que justamente molesta?.

Galería de imágenes [Fotos: Melina Franco]

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