Malabares

Por María Sol Guarino y Oriana Racciatti

Es un domingo de mayo y la noche fresca invita a juntarse con otros, invita a compartir. Dentro de esa esquina que parece detenida en el tiempo, suceden muchas cosas. Se oyen y sienten poemas recitados por sus propios autores, pueden verse artistas pintando al son de la música, todo en vivo y en directo. Las paredes del Centro Cultural Raíces exhiben obras de diferentes artistas plásticos y fotógrafos. Esa esquina no está detenida en el tiempo, no. Dentro de sus muros que cuentan con más de cien inviernos, en esta noche hay frescura y movimiento.
Nos encontramos y conversamos un rato con los miembros de Arte Insurgente, grupo que organizó en esta ocasión la muestra colectiva “Malabares”.
José María “Pepeu” Gabancho, Marcela Froján, Martín “Ean” García, Jorge Enrique Araldi y Lalo Lugo conforman este grupo desde hace aproximadamente dos años. Decidieron reunirse bajo la premisa de constituir espacios e iniciativas que estimulen a artistas emergentes a compartir sus trabajos: “la propuesta es crear espacios de participación colectiva con una mirada integradora, cooperativa y comprometida, poniendo en escena a artistas emergentes de la zona, generando puentes entre éstos y los de otros circuitos”. Aunque cada uno de ellos tenga su estilo propio, los reúne un mismo concepto de cultura. La conciben bajo una bandera de libertad, como algo que debe circular por las calles, por los barrios, escapándole a la visión que encasilla el arte en camarillas selectas y escenarios capitalinos de blancura casi quirúrgica.
Al indagar sobre el sentido del nombre de la muestra, surgen cuestiones interesantes que van más allá de un mero título. Malabares habla de conjugar la producción artística con las actividades de la vida cotidiana. El arte tiene otro tiempo, otra velocidad. El ser artista, el llevar adelante un tipo de producción artística y constituirla como forma y como medio de vida es, de alguna manera, una táctica de subversión ante las condiciones impuestas por el sistema -ese significante arrollador que todo lo colma-. Por eso muchas veces parece que no cuadra, no encaja, y muchos artistas deben utilizar otro medio para ganarse el pan y la pintura de cada día. Por eso, también, es necesario malabarear para alcanzar este fin superior. En relación a este tema, apareció la problemática de definir un valor económico para las obras de arte, la cuestión de poder vender y vender-se. Nos preguntamos qué sucede con ello, por qué es vivido como un conflicto por muchos artistas. Es que el campo artístico, como ya nos ha contado Pierre Bourdieu, tiene una lógica de funcionamiento propia que nada tiene que ver con la del capitalismo; no se rige por simples fórmulas de costo-ganancia, ni una mano invisible domina sus condiciones de producción y consumo. Ahí hay operaciones de construcción de valor simbólico mucho más complejas y misteriosas, interviene un algo difícil de definir.
Aquí entra otro de los tópicos: ¿qué distingue al arte de lo que no lo es? Eso que se siente al producir, que se plasma en la obra, y que un otro, interpelado por el objeto, re-crea en el encuentro artístico. Una especie de círculo que se completa cuando se comparte, cuando se muestra. Hay arte cuando eso circula, se entrega a ese otro que lo recrea y hace lo que quiere con él. Cuando se pone en juego, como las pelotas que el malabarista hace girar y danzar, entre el aire y sus manos, una y otra vez.

“Malabares” tuvo lugar el 24 de mayo de 2015, en el Centro Cultural Raíces (Sarmiento esquina España, San Miguel). Expusieron sus pinturas Agustina Pintos, Alejandro Loiacono, Alicia Ávalos, Belén Caputo, Corina Betsabé, Daniela Alaniz, Darío Luna, Darío Silbersztein, Fernando Del Prado, Gustavo Herrera, Josefina Penha, Krys Fuentes, María Paz, Matías Melián, Nicolás Loüet, Romina Agüero, Santiago Ortega, Stella Maris Datri, Teko Van Kuys, Tomás Menéndez y Tout Dany. Florencia Vanney, Matías Jovet y Pepe Curto nos compartieron sus fotografías. Leyeron sus poesías Carla Godoy, Lucas Rozenmacher y Juan Barrientos. Darío Russo, Demián, Mariano Daly y Mauro Martínez nos deleitaron con su música en vivo. La pintura en vivo y en directo estuvo a cargo de Ean García, Jorge Araldi, José María Gabancho y Marcela Froján.

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