Lengua en vivo

Por Lic. Victoria Analía Pirrota

Hablamos, resonamos, actuamos con palabras. Pensar qué decimos y en qué contextos, requiere un momento de reflexión que no muchos nos permitimos tomar. El Museo de la Lengua de la Universidad Nacional de General Sarmiento -UNGS-, propone este ejercicio de correrse de los lugares comunes y pensar la lengua sin prejuicios, como práctica social y cultural. Desde esta mirada se proponen actividades académicas, lúdicas, visitas guiadas y audiovisuales.
Ingresamos al museo y nos encontramos con los paneles, las cortinas y la rueda, que hacen referencia a nuestros pueblos originarios, a esa lucha por mantener sus códigos y su habla. Exploramos los juegos de las pantallas táctiles y las actividades sobre los neologismos urbanos -“rescatate gil”, “está okay”, “me saco una selfie”-. Todo eso somos como lengua, la lengua argentina. Invitate a descubrirla…

Mujeres y voces

En estos primeros meses del año, dentro de las actividades que realiza el Museo en sus instalaciones o como colaborador, pasaron la muestra “Mujeres y Derechos” (colaboración con la Fototeca, de la Unidad de Biblioteca y Documentación -UByD-) y la proyección de la película “Siete Cajas”. Ambas gestiones pretenden acercar la lengua con hechos artísticos, es decir que hablamos y expresamos con una fotografía, una película, una canción. Y no son elecciones caprichosas, la colaboración en la muestra de Fototeca y el ciclo de cine donde se enmarca “Siete cajas”, son actividades para hacer visibles esas voces que no escuchamos frecuentemente en los espacios mediáticos hegemónicos.
“Mujeres y Derechos” es resultado de un concurso fotográfico organizado por la Diplomatura en Género, Políticas y Participación (que se dicta en la misma UNGS). La curaduría del espacio de Fotogalería de la UByD fue realizada con mucho criterio y desde un posicionamiento crítico muy interesante por Iris Barbosa y Mercedes García. En los muros se ven mujeres militantes, madres, trabajadoras y mujeres de la comunidad trans: “[…] Las fotos son recortes del mundo y se proponen, a la vez, como contextos para situarnos en un mapa. Un mapa que nos ayuda a recorrer lugares en los que encontramos mujeres que transitaron un camino largo de organización y empoderamiento. […]” (María Mercedes García para Noticias UNGS, abril 2015).
El recorrido que propone la muestra es no lineal, es decir que por dónde comience el espectador a caminar los muros, encuentra el sentido integral, la unión femenina, como género, no como sexo. Además de las fotografías, hay intervenciones poéticas que terminan de cerrar el sentido holístico de la recopilación de fotos. Hay referencias a la poeta transexual Susy Shock, que expresa en su “Oración a la divina trans” toda esa fuerza, esa lucha y el espíritu de lo femenino que nos une como género.
Las fotografías son heterogéneas en su calidad, hay algunas más elaboradas en el proceso de posproducción o tomadas con cámaras profesionales, otras desde un celular. En este caso no importa, es casi el espíritu de la unión de diferentes voces y mujeres que pide a gritos esta construcción despareja, desigual. Están todas unidas porque son, cobran significado en colectivo. Es decir, la muestra es potente así, con las citas, la selección y ubicación en los muros por temas, y con la presencia en ese rincón de la UByD de un poco de lucha.
Sería ideal intervenir el espacio con sonido ambiente, por ejemplo de discursos de mujeres y voces, pero al estar dentro de una biblioteca hay que respetar la convivencia de múltiples actividades en ella. Es muy importante a la hora de pensar la curaduría de una muestra, no sólo idear en abstracto, sino también considerar dónde estamos montando las fotos, quiénes concurren y para qué se utilizan las instalaciones, para no cometer errores que pueden causar malestar en las personas que asisten a ellas. Es decir que, curar una muestra en espacios institucionales, implica pensar en el otro, para acercar el arte, pero no refregándoselo en la cara de manera invasiva.

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