La restauración, un mal necesario

Por Carolina Do Pazo | Foto: Pablo Cittadini – Prensa UNGS

Entrevista a Manuel Cesio

¿Restaurar o no restaurar? Esa es la cuestión… en el mundo del patrimonio cultural la pregunta  se presenta diariamente. Conservar la pieza en estado original, restaurarla con elementos ajenos a su momento de producción, exponerla, guardarla… Son cuestionamientos que surgen a la hora de pensar nuestro patrimonio cultural más tangible.

En esta oportunidad Revista Brote entrevistó a Manuel Cesio, restaurador y encargado de la guarda del patrimonio en el Museo Histórico Nacional del Cabildo, quien se encuentra a cargo actualmente de la restauración de la puerta de acceso principal del edificio del Centro Cultural de la Universidad Nacional de General Sarmiento en San Miguel.

Manuel estudiaba sociología y en abril del ´78 tuvo que dejar nuestro país por razones de militancia política en los oscuros años de la última dictadura militar. En el exterior comenzó a trabajar con un ebanista que le ofreció empleo y le enseño a manipular la madera. Nunca antes había trabajado en relación a las técnicas constructivas con este material.

Con la llegada de la democracia retorna a la Argentina y comienza a formarse en torno a esta pasión despertada desde la práctica y el trabajo manual con la madera. Manuel nos cuenta que aquí comenzó a estudiar en relación a la restauración más que la creación o la construcción con la madera, al servicio de aquello que había sido creado para poder mantener vivo el patrimonio.

¿De qué hablamos cuando hablamos de patrimonio?

El patrimonio es todo ese acervo que va quedando de generación en generación y que pertenece a toda una comunidad. Es algo del pasado que, visto desde el presente, se quiere resguardar para las generaciones futuras.

Cuando un objeto se vuelve patrimonio ingresa al mundo institucional, al acervo de un institución y a su colección. Cuando se convierte en patrimonio un objeto se ficha y documenta institucionalmente producto de una serie de investigaciones que dan fe de su originalidad.

¿Qué importancia tiene la restauración en torno al patrimonio cultural?

Mantener vivo el patrimonio. Si bien yo trabajo muy directamente sobre los objetos dañados siempre está la parte implícita, el cuidado de mantener esa producción que ha ido generando una región en relación con su gente. En mi caso, el patrimonio con el que trabajo no solo es cultural sino que también es histórico en relación a la historia de nuestro país.

¿Cómo se hace para que la propia creatividad no interfiera en el resguardo de los objetos a restaurar?

Es muy difícil, hay que ahogar esa pasión que a veces surge por crear desde la impronta de uno para poder respetar la producción del otro. Mi trabajo es el resguardo y la puesta en valor de la producción de otro y eso hay que respetarlo. Simplemente hay que trabajar con los vestigios de la obra, con las pruebas que presenta en torno a la originalidad y tratar de interpretarlos. Yo trabajo así: tratando de encontrar un equilibrio entre la restauración, la reposición de materiales en la pieza y la conservación de los elementos originales.

¿Qué pasa cuando un objeto es imposible de restaurar?

Con la madera, por ejemplo, lo único que no se puede restaurar es aquello que se prendió fuego, es decir, si se convirtió en carbón. Pero, en general, cuando algo no se puede restaurar se le hace una guarda museológica conservativa y ese objeto o fragmento se guarda porque puede servir para la investigación. Por ejemplo, una bandera de seda. Esta se deshace y no es fácil frenar el deterioro. En ese caso no se deshecha, se guarda para que el objeto tenga una “muerte digna” hasta que ya no quede nada de nada.

Si un objeto no se puede restaurar por su deterioro y en su lugar se realiza una copia ¿qué valor patrimonial guarda dicha copia?

No es el mismo valor patrimonial. Muchas veces las copias se realizan para poder manipularlas o exhibirlas. Es un patrimonio en réplica pero no tiene valor patrimonial histórico.

Sin embargo, tiene otro tipo de valores que rondan el poder reconocer el objeto por la comunidad, poder exhibirlo y que los visitantes la vean y lo identifiquen. Tiene un valor cultural educativo en relación al público y ayuda a los museos en la construcción de un relato en torno a las muestras.

¿Hasta dónde exponer y hasta dónde conservar? ¿Cómo es ese debate dentro del museo?

Conservar no es simplemente un freezer. También se conservan las tradiciones, las historias, las culturas… y ¿cómo se conservan? Mostrándolas. ¿Qué es un día u ochenta años para la historia universal? ¿Cuánto vale conservar unos días o unos años más una pieza que no se muestra? Los objetos se van a deteriorar finalmente, no por ello hay que dejar de conservarlos, de cuidarlos y tratar que tengan una vida muy larga pero ojo, también tienen que ser funcional a la comunidad, tienen que estar presente. Hay que buscar un justo equilibrio entre la conservación y la exhibición. Administrando la vida del objeto a resguardar.

Hace unos años fui a ver una exposición de arte efímero y eso me dio vuelta la cabeza. Me hizo pensar en la modificación de los objetos y el valor casual y contextual de ciertas obras. De la vida corta que puede tener una obra así como la vida humana y no por eso deja de ser arte.

A veces uno cuando piensa en arte está pensando en la obra de arte “tradicional” y se nos escapan muchas cosas si solo pensamos así. Una obra de arte por más antigua u original que sea no se debe guardar, siempre se debe poder exponer. Si está en un cajón guardado solo para que no se deteriore es lo mismo que si no estuviera, si no se puede ver…

La restauración resulta un mal necesario, pero a veces no queda otra opción. Siempre va a ser traumático el tratamiento de incluir materiales en los objetos que no son afines a los usados originalmente en su creación y aquí la restauración juega un papel clave. Hay que hacerse cargo de los problemas que conlleva la intervención de las piezas patrimoniales con materiales del presente pero, como dije, a veces no queda otra opción para poder manipularlos, conservarlos, exponerlos y volverlos funcionales, volverlos a la vida y no, por no poder incluir materiales originales, dejarlos deteriorarse cada día más.

La restauración resulta una herramienta para restablecer la funcionalidad, sea cual sea, de los objetos pertenecientes a las diferentes culturas.

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