La murga: expresión pura de la “cultura popular”

Por Carolina Do Pazo

En este primer ejemplar de la Revista Brote nos sumergiremos en el debate del concepto de “cultura popular”, una de las más emblemáticas definiciones de cultura contemporánea. Mi idea es que ustedes, lectores, junto conmigo podamos meternos en el fango de este debate y logremos comprender que la cultura popular es una forma de lenguaje. Con lenguaje me refiero a una forma de expresión colectiva ligada, en este caso, a los sectores catalogados como populares. Para poder comprender este fenómeno cultural se ha elegido el análisis de una expresión cultural barrial como es la murga.
Podríamos definir la “murga”, en un sentido académico, como un género de música popular español, adoptado por varios países y que generalmente se realiza durante alguna festividad como carnaval, fiestas patronales, efemérides de ciudades o eventos deportivos. Sin embargo, hoy hablaremos de la murga no desde un punto de vista teórico formal, analizando sus orígenes o su historia social, sino como un fenómeno cultural, como un elemento propio de esto llamado “cultura popular”.
Para la realización de este análisis cultural, que hoy comparto con ustedes, conté con la generosa ayuda de Euge y Tato, ambos miembros de la murga “Los Resakados del Trueno”. Con algunos mates de por medio comenzó la charla y hablamos sobre el significado de la murga, no del académico o del que puede encontrarse en alguna enciclopedia sino el genuino, el práctico, el de ellos que viven esta experiencia. Sin ninguna duda fue Tato el que respondió que es “su estilo de vida”; y nada menos que eso…. Un estilo de vida, una forma de desenvolverse en un día a día, mucho más que baile, que ruido, que canciones, que alegría y que trajes. Es eso, por supuesto, pero eso y mucho más: la murga es su lenguaje, su lente observador de la vida.
Me contaron de sus ensayos todos los domingos a la tarde en el corredor aeróbico frente a la estación Muñiz del ferrocarril San Martín, de sus inconvenientes con los permisos municipales por el ensayo y las festividades, de su lucha por la ley del feriado de carnaval, de la organización murguera horizontal (sin un jefe a la cabeza) de la confección de los trajes y de las temáticas de sus fiestas. En fin, creo que no existe ninguna duda que la murga significa para ellos mucho más que lo que puede percibir una persona que pasa por la calle un día y los ve bailar en una esquina.
Puede gustar o no gustar pero la murga representa un “estilo de vida” y déjenme agregar a esto un “estilo de vida barrial”. Barrial no porque se desarrolle en un barrio específico sino porque es un estilo de vida popular, un lenguaje popular y representativo del barrio.
Los murgueros de los Resakados del Trueno no pertenecen todos al mismo barrio (algunos viven en Williams Morris, en José C. Paz, Hurlingham, etc.) y no tienen ninguna vinculación municipal con el distrito. El lenguaje barrial de la murga, en especial de esta murga en análisis, es un lenguaje popular homogeneizador de la vida en un barrio, de lucha, de protesta y también de alegría; un lenguaje compartido donde no hay competencias.
A pesar de que el término “cultura popular” puede convertirse un una expresión un tanto incómoda para referirse a la experiencia de los sectores populares debido a la imposibilidad de separarla de la disyuntiva cultura alta vs cultura baja o “popular”; es un hecho innegable que la expresión de las culturas populares se resiste a desaparecer y que incluso prolifera y se multiplica. Es por eso, lectores, que se convierte en un hecho merecedor de análisis.
La idea es que, a través de la murga, podamos comprender qué es esto de la cultura popular como lenguaje, como un espacio de construcción colectiva. La murga es, mucho más que “Ritmo y Saltos” como dice el lema de los Resakados; en este análisis es un elemento puro del lenguaje popular.
A mi entender, la cultura popular no debe ser analizada como una operación de resistencia respecto de otras culturas dominantes aunque se construya con elementos de lucha y de protesta. Es por esto, que tomé la murga en este primer ejemplar como elemento de análisis de la cultura popular. La murga es, en síntesis, ese lugar colectivo de alegría, de baile pero también de lucha y resistencia, en un medio de expresión parlante y corporal, a través de sus cantos y de su vestimenta se expresa todo tipo de cosas.
En la charla, Eugenia contaba cómo es ese momento de vestirse con la ropa de murga:- no es un disfraz, es la ropa que más nos gusta ponernos…. Y eso, gente, es un lenguaje, una expresión pura, completamente genuina.
Comprender que la murga en su totalidad (su organización, sus trajes, sus canciones, etc.) es un hecho popular y no por eso menos cultural que una muestra montada en un museo es un primer paso para salir del barro del debate acerca de qué es cultura. Poder entender que este hecho colectivo es un lenguaje, una forma de expresión, un “estilo de vida” es ya un segundo paso que nos ayuda a salir un poco más de este lodazal.
Esta es la idea, esta es mi idea dentro de este ejemplar de la Revista Brote. Que al finalizar esta lectura, seamos capaces de generar un pensamiento crítico y analítico sobre algunos hechos culturales que nos rodean, que se expresan por ahí, que nos envuelven y nos hacen pensar la vida desde otro lado.

Fotos cortesía del grupo de murga Los Resakados del Trueno https://www.facebook.com/resakadosdeltrueno
Muchas gracias a Eugenia Tolosa y “Tato”.

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