La Cultura: una industria en ascenso

Por Carolina Amarilla

Hace tiempo que se dejó de pensar que la cultura y la economía no tienen ninguna relación entre sí, que son dos campos totalmente separados. La actividad cultural y/o artística, dejando al margen las infinitas y posibles acepciones de los términos cultura -debate por demás trabajado- y arte -hoy me atrevo a decir más que obsoleta, teniendo en cuenta los limites tan amplios y casi desdibujados de lo que se entiende como tal- está asociada, por lo general, al servicio del entretenimiento. Pero además, la actividad cultural hace tiempo, y con más énfasis estos últimos años, está relacionada con el binomio del mercado: oferta-demanda, inmerso en el enquistado sistema capitalista del cual somos parte queramos o no. El sector cultural llamó la atención del mercado y se incorporó al mismo, dejando claro la importancia del valor económico en lo cultural. Sobre esto algunos estarán de acuerdo y otros no tanto, siguiendo el falso prejuicio de que en ocasiones lo que entra en el circuito del consumo puede, en consecuencia, volverse masivo -teniendo en cuenta la carga peyorativa que eso implica-, lo cual es discutible.
Lo cierto es que hoy si consultamos la página web del Sinca (Sistema de Información Cultural de la Argentina) se observa que en el 2014 el sector cultural facturó casi 250 mil millones de pesos. Eso significa que la cultura generó un valor agregado de casi 100 mil millones de pesos, es decir, el 2,73% del PBI (Producto Bruto Interno) del país. Por otra parte, la medición de empleo cultural en la Argentina en el 2014 fue de 400 mil puestos de trabajo. Pero más allá de impresionar con datos duros que las estadísticas nos ofrecen, estos números nos permiten ver que la cultura como industria genera puestos de trabajos formales en el sector cultural. Cosa que abre un horizonte de expectativas a más de un artista, productor y/o estudiante de gestión cultural y de carreras a fines como la que subscribe.
En esta oportunidad tomaremos el MICA -Mercado de Industrias Culturales en Argentina- como puntapié inicial y ejemplo tangible de lo esbozado anteriormente.

MICA: Orígenes y objetivos

El MICA se describe a sí mismo como una política pública del Ministerio de Cultura de la Nación, que apunta a fomentar, federalizar y visibilizar la industria cultural nacional. Es el principal mercado de industrias culturales de Argentina que reúne a los seis sectores: audiovisual, música, artes escénicas, editorial, diseño, videojuegos. Está dirigido a visibilizar la diversidad cultural de todo el país y promover la industria nacional. .
Se parte de la realidad de que el sector cultural está hiperconcentrado en términos de producción pero también geográficos, el mercado por lo general está concentrado en Buenos Aires, por este motivo el MICA está pensado como una política pública que de empuje a los pequeños y medianos productores de todas las regiones del país.
El MICA es un evento bienal y ya cuenta con tres ediciones. La primera de ellas sucedió en el año 2011 en el hipódromo de Palermo, la segunda edición se realizó en 2013, en Tecnópolis y la tercera ocurrió los primeros días de Septiembre, del 3 al 6 en el Centro Cultural Kirchner (la programación se encuentra disponible en la web junto con los resultados de cada una de las ediciones).

Actores participantes y contenidos

Este evento, con una duración de no más de cuatro días, está dirigido al público en general y emprendedores culturales en particular con la posibilidad de ver toda la producción del país.
Participan no solo los productores culturales autogestivos sino también productores ya consolidados en el mercado ya que esto permite generar redes de trabajo conjuntas.
Previo al evento se arman agendas de compradores y vendedores no solo del país sino también del exterior.
Tal como está dispuesto en la página oficial, el MICA ofrece:

“Rondas de negocio, muestras en vivo de música y artes escénicas, presentaciones de proyectos al público. Un espacio para la formación y reflexión sobre las industrias culturales, a través de charlas y conferencias, entrevistas públicas y por último pero no menos importante permite la visibilidad de la cultura argentina, con shows en vivo de música y teatro, feria de productores y exhibiciones de producción audiovisual.”

La organización: Diálogo con parte del equipo del MICA

Previo al MICA 2015, por el mes de Agosto, visitaron la Universidad Nacional de General Sarmiento, dos integrantes del equipo organizador: el programador artístico Pablo Montiel y Leandro Vovchuk del área de producción. Esta actividad estuvo a cargo de los estudiantes de la Licenciatura en Cultura y Lenguajes Artísticos.
En este encuentro se describió cuáles son y en qué consisten las actividades que ofrece el MICA y con ejemplos concretos de casos particulares que ocurrieron en ediciones anteriores se dejó entrever la necesidad de cuidar al pequeño y mediano productor para que pueda generar valor económico y de esta manera seguir generando valor simbólico.
En palabras del programador artístico: “la intención del MICA es volcar diversas políticas públicas que logren proyectar, sostener y defender la diversidad cultural, defender a los productores, a las pequeñas editoriales, a los pequeños sellos discográficos de gestión colectiva, a los grupos de teatro, sino le dejamos todo a las grandes corporaciones. Necesitamos gente que produzca ya que ellos son los que garantizan la diversidad cultural y hacer redes de trabajo y desde el MICA lo promovemos”
A su vez, desde el MICA se hace hincapié en la importancia que tienen las redes de contacto que se generan allí: “rondas de negocios, espacios de encuentro, serie de mesas redondas con personalidades importantes de cada una de las disciplinas, conferencias magistrales espacios de capacitación, shows donde grupos de artes escénicas y música previamente seleccionados muestran a los compradores inscriptos su trabajo. La gestión de la cultura y el arte es 100% relacional. Lo más importante son las redes de contacto que se generan” nos cuenta Leandro Vovchuk.
Más allá de que en ese momento no se ofrezca ningún producto cultural, el MICA sirve para capacitarse sobre los mecanismos de funcionamiento del mercado. En los pre-MICA -que suceden en el año anterior al evento bienal- se realiza un trabajo de capacitación para los sectores productores, que consiste en cómo presentarse en una ronda de negocios, como hacer una presentación dinámica de un proyecto o cómo establecer una relación comercial.
En suma, el MICA es un sistema complejo de políticas públicas a partir del cual surgieron, por ejemplo, el Fondo Argentino de Desarrollo Cultural -un fondo de subsidios del Ministerio de Cultura de la Nación-; el Programa Impulso Colectivo -capacitaciones técnicas para el sector cultural-; el Programa Nacional Recalculando -dirigido al desarrollo y profesionalización de la música emergente-.
Pablo Montiel, nos cuenta que hace ya dos años se comenzó a trabajar con los demás ministerios a través de distintas políticas que tratan de orientarse al sector cultural, que van desde el Ministerio de Industria, ofreciendo subsidios, créditos y capacitaciones a las Pymes (pequeñas y medianas empresas) culturales que antes no se contemplaban. Los microcréditos que ofrece el Ministerio de Desarrollo Social que requiere e incluye necesariamente una capacitación; el Ministerio de Educación junto con el área de educación artística que este año incorporó las industrias culturales y la gestión de la cultura a los estudios en los conservatorios y las universidades que tienen formación artística. Por su parte el Banco Nación sacó una línea de crédito para las industrias culturales, dirigida a los medianos productores que no tenían acceso al crédito.
Pensar la actividad cultural como parte del sector industrial implica replantearnos varias cuestiones de distintos ordenes que siguen formando parte de debates cotidianos: ¿por qué “quejarnos” cuando asistir a actividades culturales y/o artísticas sobre todo del sector independiente implica el pago de una entrada como cualquier otro servicio que el mercado nos ofrece?; ¿por qué seguir pensando que el trabajo de los artistas: músicos, artistas plásticos, actores debe ser ad honorem o “por amor al arte”?, aceptando cualquier condición (hasta la de pagar para poder tocar su música o para poder exponer su obra). ¿Debemos considerar como algo positivo que la mano del Estado intervenga en la actividad del sector cultural volviéndolo un servicio? Ya vimos aquí que políticas públicas como el MICA contribuyen al crecimiento del sector cultural y nos permite, como público, el acceso a la diversidad de la producción cultural de las distintas regiones del país y como productores, un espacio en el circuito de un mercado que tantos años se encontró (y se encuentra) tan concentrado (contaminado) por los productos que ofrecen las ya conocidas y poderosas empresas del entretenimiento. Por supuesto, no todos los productos culturales que se ofrecen son absorbidos por el mercado, algunos quedan fuera del circuito, pero como todo mercado, es parte de las reglas del juego. Lo que hay que reconocer es que es un buen inicio para el sector cultural como una industria que va en ascenso. ¡Brindo por eso! .

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