EPA CINE – Festival Internacional de Cine Independiente de El Palomar

Una experiencia colectiva

Por Sofía Santángelo

Considero que el cine es esencialmente un arte colectivo por tres características fundamentales: es un colectivo de lenguajes, es decir, una multiplicidad de canales de expresión conectados en un mismo segundo; a su vez, es un colectivo de artistas, que detrás de cámara, interviene en el proceso creativo y acompaña al director en su búsqueda estética. Por último, más allá del producto cultural en sí mismo -el film-, el cine es un espacio de conexión que se habita y que excede la pantalla, donde un colectivo de personas comparte una película.

Entendiendo la complejidad de este lenguaje y analizando a los actores que intervienen en él, es como surge  EPA CINE – Festival Internacional de Cine Independiente de El Palomar. EPA es un festival que apunta, por un lado, a la descentralización de la difusión de películas independientes tanto nacionales como internacionales; y por otro lado,  tiene como objetivo el desarrollo de espacios para formar nuevos públicos. La programación de EPA permite transitar la experiencia cinematográfica de diversas formas:  no solo a través de las proyecciones sino, también, mediante la participación activa del público en charlas con realizadores y diversas actividades pedagógicas que invitan a una reflexión más profunda acerca del lenguaje.

El año pasado tuve la posibilidad de participar de la primera edición de EPA, como buena cinéfila, me resultó muy grato el hecho de que se desarrolle este festival cerca de San Miguel.  Esto no sucedía en el conurbano, el cine independiente se encontraba en otro lugar. La identificación con la propuesta generó en mí el deseo de acercarme más a esta experiencia, para entender cuáles fueron los motores que la impulsaron. Es por eso que me dirigí al cine teatro Helios, sede principal del festival, para entrevistar al director del proyecto, Eduardo Marún.

Tras hablar de su acercamiento al cine en la niñez y de su formación como Licenciado en Artes Combinadas -lo que le permitió desarrollar el gusto por el cine- comenzó a explicarme por qué tomó la decisión de realizar el festival:

E- Programar es compartir y se creó  este espacio con el deseo de compartir con gente amiga el festival y a su vez, de poder compartir las películas que nos gustan con la gente. Nací y viví en Haedo, soy del conurbano y tener que vivenciar estas propuestas artísticas en capital y trasladarse es algo de lo cual no me arrepiento, pero ver una película en BAFICI no es lo mismo que verla en tu propio espacio, se juegan varias cosas. Así como la película dialoga con uno intersubjetivamente, también lo hace con el espacio y esta sala tiene su propia subjetividad; no es lo mismo una sala que tiene nombre y apellido como el Helios o el Paramount, que el Hoyts o el Cinemark, son cosas abstractas que no fijan raíces. Hay una pertenencia desde donde el espectador dialoga; la vivencia es distinta y es mejor darle la posibilidad a la gente de que dialogue con los films desde su propio entorno.

¿Por qué crees que el cine es un lenguaje que debe difundirse?

E- Jacques Ranciere decía que no se puede diferenciar la estética de la política. Una sociedad habla de sí misma en el momento en que reparte lo sensible con algunas personas y con otras no. Si solo reparte tales experiencias a un determinado sector y deja a gran parte afuera, es porque existe una determinada y clara política. Entonces, es muy importante abrir ese reparto de lo sensible, porque es a través de estas experiencias en donde se pone en juego la sensibilidad, lo cual provoca que una sociedad se pueda re-preguntar determinadas cuestiones. Creo que primero se desarrolla  la sensibilidad, luego la moral y la crítica; si alguien no la tiene frente a otro que sufre, entonces no va a cuestionarse nada, no va a desnaturalizar las cosas. Los que tenemos la chance de repartir lo sensible, debemos hacerlo llegar a la mayor cantidad de gente. Es importante ver al OTRO con mayúscula, a la OTREDAD, ese OTRO que está en una situación distinta a la de uno. Uno puede elaborar críticas sociales, pero el problema existe cuando se elaboran sin sensibilidad. El cine, comparado con el resto de las artes, puede convocar a una mayor cantidad de gente y exponerlos a una situación de estos parámetros, por más que suene muy antiguo y muy moderno, me parece que el cine sigue siendo una herramienta para el cambio social.

¿Qué se tiene en cuenta a la hora de brindar herramientas para comprender el lenguaje cinematográfico?

E- Por supuesto la educación como valor fundamental. La formación desde chico para entender que el cine es un lenguaje distinto. Las pocas chances que existen de ver una película en el colegio es para que el cine sea un ejemplo de… es decir,  que el cine sea una herramienta que le permita al docente, explicar mejor una temática. Pero el cine construye su argumento desde un lugar específico, con una determinada puesta de cámara, luz, espacio, uso del tiempo, entonces si uno apunta a una formación de público es haciendo hincapié en cómo está dialogando el director desde los recursos propios del cine.

¿Qué acciones se tomaron desde el festival?

E- El año pasado se hicieron talleres de juguetes ópticos con objetos que, de alguna forma, anticiparon el nacimiento del cine y los chicos fabricaban sus propios juguetes. En este festival habrá algo parecido, talleres didácticos y una sección en la programación con cortos animados de los primeros tiempos y películas contemporáneas que se salen del discurso de Disney. La idea también es trabajar con escuelas secundarias y el proyecto cine y ciudadanía de CUCA, proyectando los cortos que se realizaron e invitando a la mayor cantidad de colegios para que vean el trabajo de sus pares.

¿Cuáles fueron las repercusiones del festival? ¿Qué comentarios tuviste al respecto?

E- Nos quedamos gratamente sorprendidos. Como nuestra programación es un poco exigente a comparación de lo que se suele ver, pensamos que no iba a resultar tanto, pero notamos que la gente salía feliz y nos hacía devoluciones sobre la película, con puntos de vista de los cuales uno no se había percatado.

Lo cinematográfico no se cierra solamente a la proyección de una película: el lugar más productivo del festival es el “entre películas”, los pasillos o esos lugares de encuentro. En el espacio de diálogo hay tanto cine como en una sala y eso es muy importante generarlo sino ¿qué diferencia hay entre un festival que pasa una película detrás de otra y las proyecciones de una mega sala comercial en la que también sucede lo mismo? ¿Cuál sería la diferencia si no existieran estos espacios de intercambio? Un festival solo sería un apilamiento de películas.

¿Por qué es importante que el público asista a EPA?

E- Porque el cine comercial está y uno lo va a seguir viendo, pero también puede tener una experiencia distinta y enriquecedora. Durante cinco días existe la chance de poder ver otra cosa. Esto es una experiencia movilizadora en todo sentido porque implica movilizarse literalmente, salir de la casa al encuentro con la gente en un espacio en común, y movilizadora en cuanto al desarrollo de la sensibilidad, para poder tener una visión del mundo más humana.

Retomando mis ideas iniciales acerca del cine como un colectivo de lenguajes, artistas y espectadores que interactúan entre sí; creo que es importante que un festival apueste a la democratización cultural y se inserte en el conurbano para desarrollar en un nuevo contexto el gusto por el cine, entendiendo que el mismo es un arte que construye nuevas formas de entender el mundo y por ende de accionar sobre él. Un festival no solo debe proyectar películas, sino brindar herramientas para que ese lenguaje sea apropiado por el público, en su lugar de pertenencia.

Más información

EPA CINE – Festival Internacional de Cine Independiente de El Palomar, tendrá lugar del 24 al 28 de mayo del 2017 en el Cine Teatro Helios de Palomar. Toda la programación en la web del Festival: www.epacine.com.ar

www.facebook.com/epacine

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