Elecciones 2015, ¿Quién pasea a quién?

Por María Sol Guarino

En el Banquete Electoral, la mesa ya está servida. En ella, los candidatos a Presidente de las Elecciones 2015, sus caras, sus nombres y sus palabras. Ilustraciones y esquelas con los eslogan de campaña de las diferentes facciones políticas adornan el salón y la larga mesa. De entrada estos elementos despiertan algún chiste, algún comentario, que si pica se convierte en debate. Cada invitado mete su bocado y, si todo sale bien, de postre hay reflexión.
Uno se sienta a la mesa, junto con los personajillos políticos que esperan, acomodados en sus sillas. “Lo que siga va a ser casualidad, causalidad y resultado de lo que estén dispuestos a hacer los invitados al banquete”. Micaela Zapata, artista multifacética, quiere librar una batalla contra la desinformación, y mediante esta instalación denominada “El Banquete Electoral” utiliza el arte como arma. El festín electoral está minado de “promesas light, circo, perfectos desconocidos y derroche. Las mascotas del poder y cuarenta millones de desinformados”. Estas mascotas son muñecos de tela rellenos, con forma de perros salchicha, sentados alrededor de la mesa. Cada uno de los perros tiene, en forma de careta ilustrada por la artista, la cara de alguno de los candidatos a presidente para las elecciones de este año. O quizá las mascotas seamos nosotros, los comensales que comparten el banquete con ellos.
La idea fundamental de la instalación artística es invitar al debate, a la discusión, encontrarse con la opinión de un otro y saber respetarla, aunque esté sentado en la orilla opuesta de la mesa. Y encontrarse con la opinión de uno mismo, al tener que responder al “¿a quién vas a votar?”
De telón de fondo, el cuestionamiento a la idea utópica de la Democracia: aquellos que nos representan al ocupar cargos de gobierno tienen el deber de trabajar en nombre del Pueblo, de ese colectivo que nos incluye a todos como habitantes de la Nación. De alguna manera, ellos están o deberían estar dominados por ese Pueblo, y este último debería, en primer lugar, saber a quiénes domina. Pero cuando no sabe, o cuando todo lo que sabe es simple repetición acrítica de la opinión pública construida y repartida a mansalva, lo supuestamente dominado, domina. Entonces, ¿quién pasea a quién? la relación se invierte, se desdibuja, y ya nadie sabe qué careta tiene puesta.
El Banquete se repitió en seis encuentros, previos a las PASO del 9 de agosto. A veces fue cena y otras almuerzo. A mí me tocó ir un domingo al mediodía y sentarme al lado de Massa y enfrente de Mauricio Macri. La carta incluía tres opciones de menú: el “Peronista” (hamburguesa de ternera completa, “con de todo”); el “Para gente como uno” (hamburguesa de cordero); y el “De lo otro” (hamburguesa vegana). Todo regado con cervecita artesanal. “Si no te informás, te lo vas a seguir comiendo”, nos advierte la carta. La cabecera de la larga mesa estaba presidida por Lilita Carrió, cual Mirtha Legrand. “Del Caño es igual a Nicolás Cabré” fue el comentario inaugural, que abrió una nutrida conversación acerca de la política, del pasado de los candidatos, del futuro del país. Reflexionamos sobre el sistema democrático y discutimos sobre el papel del Estado. Hubo opiniones liberales, populistas. Otras más tirando al anarquismo. La charla, naturalmente, fue fluyendo y variando en temáticas, pero siempre retornando o tratando tangencialmente el tema que nos reunía.
Me fui del almuerzo con un sabor particular, mezcla de esperanza y miedo. Ya falta relativamente poco para las Elecciones Generales del 25 de Octubre, y no se sabe qué va a pasar. Lo que me quedó de reflexión es que, gane quien gane, tenemos que ser nosotros los que hagamos cumplir las promesas electorales; el Pueblo debe tomar las riendas y pasar de ser el dominado a ser el dominador.

Más Información

Print Friendly, PDF & Email