Conexión Viejo Punk

Por Alejandra García

La boletería de piedra resiste el embate de un puño cerrado con billetes apretados destinados a adquirir una entrada. Su portador carece de la voluntad de hablar y mira fijo a través de la ventanilla inexistente, utilizando para ello un ojo negro brillante como el mechón petrificado en gel que le atraviesa la cara.
Perteneciente a una cultura cuyo origen en la música local se remonta a fines de los 70´s, el público punk comenzó a distinguirse claramente por su look mezcla cuero, tachas y algunas crestas esculpidas artesanalmente con jabón blanco, cuyas puntas rebotaban en picada sobre las cabezas sudorosas al final del show.
La ideología punk en el rock prendió en el país al igual que en otros países de América Latina, tierras fértiles para su proliferación. De corte anarquista, esta cultura contestataria frente a una sociedad en decadencia, impregnaba a sus seguidores de una impronta intencional desagradable frente a las costumbres sociales, generando incomodidad con su simple presencia, a través del lenguaje, vestimenta, actitud y expresiones artísticas diversas, especialmente musicales.
El punk argento fermentó progresivamente en los reductos marginales de Buenos Aires, entre ellos café Einstein y el Parakultural, donde comenzaron a escucharse bandas subterráneas influenciadas por sonidos provenientes del norte, tales como The Clash, Sex Pistols, The Damned y The Ramones. Acordes sencillos brotaban de guitarras ruidosas sobre una base de batería cuyo tempo rápido aparentaba ser descuidado.
Además de la droga, el humo y el alcohol que abundaban en los shows, circulaban fanzines caseros foto-duplicados que contenían notas de opinión, novedades y fechas de los próximos eventos. Pero también algunos medios gráficos, que por entonces comenzaron a transitar la restauración de la democracia en el país, contribuyeron a la difusión de la escena punk. La revista Cerdos y Peces, creada por Enrique Symns publicaba temas tabú echando toda la carne al asador. En ella fueron publicadas varias notas y entrevistas a músicos del género.
Los Violadores fue la primer banda punk en castellano que alcanzó difusión en forma masiva en Latinoamérica. Nacida de la fusión de integrantes de Los Testículos y Los Laxantes, esta banda alcanzó a llenar un Obras en 1990, un hito para el género en ese momento, realizando giras por varios países. En Perú, donde tocaron en varias oportunidades, son considerados hoy en día como una banda de culto.
Por aquellos años, numerosas bandas germinaron rápidamente, muchas de las cuales jamás alcanzaron visibilidad y otras cuya aparición fugaz brilló en la escena de los maratónicos festivales punk y/o formaron parte de los clásicos compilados, como Invasión 88 del sello Radio Trípoli, en el cual grabó un desconocido Attaque 77.
Resuenan aún en la privilegiada memoria de quienes han sobrevivido para contarlo, Flema, 2 Minutos, Todos Tus Muertos, Expulsados y Massacre Palestina, entre los muchos nombres que cruzaron y cruzan el firmamento under actualmente, aunque atravesado por la fusión con otros géneros musicales, dando lugar a sonidos como el reggae punk de Todos Tus Muertos. El hardcore punk de Dead Kennedys y UK Subs, también hizo lo suyo, al igual que Rancid, The Offspring y Green Day cuyo sonido se percibe detrás del de Bulldog y Cadena Perpetua.
Hoy en día, más mixturado, el punk fusión es una propuesta que sigue vigente y que copta público joven, cuya fidelidad no tiene nada que envidiarle al viejo y castigado, pero más producido primer público punk local. Aunque con menos fuerza afortunadamente, algunos seguidores de este género conservan la clásica expresión local de fanatismo sobre los músicos durante el show: el escupitajo punk.

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