Como aire que respiras

Por Pamela Vizcarra

“Palabras a no dudarlo, palabras, no otra cosa. Palabras en lugares, las mismas en diferentes textos, palabras vueltas del revés desde la primera letra. A punto de poema. Halladas en ocasiones, en lindes de un olvido, en manos aún torpes de aprendices de sol y de sombra, ¿poesía qué, cuándo, poesía cómo? Acentos tales. Palabras que quieren decirnos algo oculto desde siempre por las parcas de los sueños, escondido entre los pliegues.”

Arnaldo Calveyra . Apuntes para una reencarnación.

Ciclo de poesía Bella Vista

La poesía nos interpela en todo momento: está en la primavera, en el invierno, a las tres de la tarde o en un viaje en colectivo: ¿no la ves? Me parece que no estás mirando bien.  ¿Por qué leer poesía? Y  la respuesta no nos hace dudar de nada más:   “porque la necesitamos para respirar”. En esta oportunidad Revista Brote tuvo un encuentro repleto de poesía con Valeria Pariso*, escritora y coordinadora general del Ciclo de Poesía Bella Vista.

Cada segundo domingo del mes, Valeria, César y Karina se preparan para asistir a un encuentro en el que la imagen, la música y la poesía se asimilan con cada partícula de aire. Esta iniciativa comenzó en el 2014: “es una idea que yo tenía hace muchísimo tiempo; pensaba en algo que involucre a la comunidad pero no tenía el dinero ni tenía lugar. Es una colega, Gabriela Vega, quien me pone a disposición un bar: La Estación en Bella Vista. Iniciamos, creo que un 12 de septiembre, llovía torrencialmente, pensamos que no iba a venir nadie pero vinieron aproximadamente veinte personas”

Esa primera edición fue solo lectura: “ya en la segunda a mí me parecía que al Ciclo le faltaba una interacción con otras artes. Fue entonces que se me ocurrió convocar a un amigo del secundario, César Jorge, que es músico y, a una amiga, Karina Giglio que es fotógrafa.”  

En octubre de 2015 comenzaron en Ceres: “fui con mi marido a preguntar si nos dejaban a hacer un ciclo, les explicamos que no teníamos dinero para pagar, que nosotros no pedíamos nada a cambio, les expliqué la dinámica; me ofrecían colocar las sillas tipo platea, pero yo quería conservar lo que habíamos empezado en un primer momento; quería que la poesía apareciera en el medio de la vida cotidiana, no hacer algo solemne, sino que la gente viera que la poesía podía estar en un café o  cuando mirás una fotografía. En fin,  desacralizar la poesía.”

Es fundamental la participación de los vecinos y amigos que se suman a este evento porque la idea principal es compartir y entender que la poesía, lejos de ser necesariamente un lenguaje cerrado, se convierte aquí en “una manera de mirar”. “Detecté que la gente no lee poesía porque no sabe dónde buscar; vos vas a una librería y lo que te ofrecen es Neruda, Storni, Benedetti, todos los conocidos. Hay poesía contemporánea que te interpela mucho más como lector y si a la gente no le tendés la mano a esa poesía no la encuentra. Una  vez que está el vínculo después siguen indagando. De eso me di cuenta este año.”

La dinámica que propone el Ciclo es la siguiente: “un mes antes, cada vecino tiene su poeta: “hago la selección de poesía a partir de determinados criterios: elijo poesías relativamente cortas y con un lenguaje medianamente claro, el año pasado yo les proveía también la biografía. Este año redoblé la apuesta y les propuse que sean ellos, los lectores, los que busquen la biografía y cuenten lo que les interese del autor; eso generó que muchos vecinos se pongan en contacto con el escritor. Fue una sorpresa para mí, porque no fue algo planeado. Hasta nos llegaron audios de poetas enviados al ciclo. Fue maravilloso”

César se encarga de la parte de música y Karina de la muestra visual y de la ambientación.  En la actualidad los acompañan además, Gustavo Morales y Martín Menéndez dos vecinos  que se ofrecieron para musicalizar y ampliar el sonido.

En los encuentros cuentan con la participación de una Librería de la localidad: “lo único que tenemos es el auspicio de la Librería Saint Exupery a quienes les propuse que traigan todos los libros de poesía que tienen y armen un stand. A cambio lo que les pido es que todos los meses donen un libro que elijo yo (sin  ningún límite) para sortear entre los vecinos. Actualmente estamos sorteando entre ocho o nueve libros porque los poetas, enterados de esto que hacemos, comenzaron a donarnos libros de su autoría. Por ejemplo, Carlos Barbarito, Silvia Arazi, Diego Roel, entre otros que seguramente me estoy olvidando. También lo que hacemos es dejar una mesa en la que, si hay poetas en la sala, puedan vender. Y los que no publicaron pero quieren compartir lo que escriben, les decimos que traigan su producción para que los vecinos puedan conocerlos.” Lo importante es que la poesía circule por todos lados; lo fundamental es que todos disfruten y puedan encontrar su espacio en el lenguaje.

En aproximadamente dos horas, se proponen dos mesas de lectura, que tienen un intervalo en los que se comparte música, ya sea interpretada por César o por algún invitado especial. Cuando finaliza la edición se ofrece la posibilidad de una lectura espontánea: micrófono abierto: “A veces, hay personas que no se animan o les da pudor ofrecerse para leer entonces en ese momento se animan; lo que hacen muchos es probarse a ver si se sienten cómodos al leer en público.”  

Y para terminar: el verso envuelto

La ambientación y la preparación del encuentro literario implican un trabajo minucioso; los integrantes piensan y planean durante todo el mes cada detalle; pero  además de la lectura, la música y la muestra de artistas visuales, para que todos se lleven un pedacito de poesía,  idearon el  “verso envuelto”.  Valeria se encarga de la selección del verso y Karina del envoltorio que llevará: “La idea la saqué de una librería que visité en la Patagonia en donde estaban “los versos para llevar”. En este caso, yo hago la selección de los versos para lo cual hay que tener mucho cuidado, porque imaginá que no todos escuchan atentamente todo el tiempo pero sí todos prestan atención al verso que les toca: por ahí es lo único que le queda a la persona, ya que lo vuelve a leer en su casa. Es como la galleta de la suerte. A Karina se le ocurrió poner estos versos para llevar en un sobrecito y a partir de ahí quedó el nombre “el verso envuelto”.

Evidentemente estos espacios de intercambio son necesarios. El motivo: compartir una nueva forma de mirar; el medio: la poesía; el espacio: el lenguaje. La poesía circula en el ambiente: un domingo por la tarde,  ¡¡“corré la voz”!!.

Valeria Pariso nació en la Provincia de Buenos Aires, en 1970. Es abogada. Publicó los libros de poesía: “Cero sobre el nivel del mar” Ediciones AqL (2012), “Paula levanta la persiana”, Ediciones AqL (2013); “Donde termina esta casa”, Ediciones de la Eterna (2015) y “Del otro lado de la noche” (2015) Editorial El Mono Armado.

Participó de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, ediciones 2013 y 2014, de la Feria Internacional del Libro de Mar del Plata edición 2012 y 2013 y del Festival de Poesía en la Escuela edición 2014, en el VIII Festival Latinoamericano del Centro, entre otros. Varios de sus poemas han sido traducidos al portugués. Coordina talleres de poesía. Sus  blogs:

www.tantotequeria.blogspot.com.ar | www.laficciondelolvido.blogspot.com.ar | www.viajaresunpoema.blogspot.com.ar

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